“si hay dos cabezas que piensan lo mismo, hay una que no piensa”
El paro docente no es una mala oportunidad para reflexionar sobre el pensamiento crítico.
Lo primero que me aparece cuando ejerzo mi pensamiento crítico es una polaridad que abre una dinámica dialéctica que me ayuda a desarrollar algunas ideas.
En este caso son:
1) apoyo el paro: porque son trabajadores, porque yo soy docente, además porque me resulta gente interesante y estuve enamorado de mi maestra de cuarto grado.
2) Creo que la cosa no pasa por el paro.
Porque veo que en las listas de reivindicaciones nunca está la propuesta de revisar el ideario, la ideología, el pensamiento que reproducen. Y creo que ese pensamiento es el pensamiento hegemónico, el dominante, el del establishment. ("Nuestra escuela pública siempre fue una escuela autoritaria y elitista” Paulo Freire).
Entonces se hace difícil el pleno apoyo. Si bien desde un lugar enfrentados, maestros-gobernantes, en general son parte de un sistema de dominación y el cual, parecen no estar dispuestos a revisar.
Los docentes y la enseñanza pública son patas fundamentales para la manutención del pensamiento hegemónico y acrítico.
Pensamiento dicotómico no dinámico que es: o estás conmigo o estás contra mí. (Bastante religioso, por cierto).
Pensamiento único: un sólo docente frente a los alumnos que miran hacia él que es quien tiene el saber. El que piensa diferente es castigado.
Pensamiento militarista: venerando militares guerreristas que hasta pueden ser llamados “padres de la patria” (“no vayas a la escuela porque San Martín te espera”, gracias Luca).
Pensamiento competitivo: desde el jardín de infantes, antes que pueda ser parte de las necesidades del niño se les enseña a ganar, simplemente para que hagan más rápido lo que la institución necesita. Ni que hablar de “a ver quien entrega más rápido”, “quien se saca más nota”, etc.
Es difícil desde este punto apoyar a quien nos enseña a ser sometidos.
Por supuesto que son principios de educación que maneja toda la sociedad, pero los docentes lejos de poner una mirada crítica, lo sostienen y fortalecen…. fortalecemos???’’’.
Y fundamentalmente deciden las medidas de fuerza sin consultar a los educandos o a sus padres. Repitiendo lo que aprendieron del sistema: el que está arriba manda. Le llamábamos la ley del gallinero, en mi barrio. Como tampoco en los espacios que deciden contenidos los padres y alumnos tienen poder de decisión y ni figuran.
Educar al soberano decía Sarmiento. Yo pienso que la propuesta era para que piense de la manera que el sistema necesita y para que sea un elector complaciente (y elija a los Macri) y un trabajador sumiso, (un punto a favor de ni apoyo al paro). Y es ese hacer que se reproduce.
Aun en el mismo paro; vi un volante que decía “Macri merece un escarmiento”, seguramente muy parecido a lo que piensa Macri. Pero es simplemente el administrador de turno aunque un poco más cerca del: “atendido por sus propios dueños”.
Están estructurados en sindicatos machistas, mientras que el personal docente la mayoría está compuesto por mujeres, en los lugares de poder la ecuación se invierte.
Por ahora, entonces apoyo el paro, quedándome en mi casa viendo como resuelvo mi trabajo sin que mi hija baya a su escuela-guardería, o suspendiendo todo y yéndonos a la plaza.
Y recién el día que toda la “comunidad educativa” decida como es la educación, pero sobre tod los padres ylos alumnos. estaré en la calle para discutir que podemos hacer entre todos.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario