Cuando me separé de la madre de mi hija de 2 años, quedé en la casa. El jardín al que iba estaba cerca de la casa. Entonces arreglamos que yo la tendría desde el lunes a la mañana al jueves al entrar al jardín. Eso significaba que yo la llevaría al jardín esos cuatro días. Así comenzó el período de aprendizaje más intenso de mis últimos años, algo totalmente nuevo: manejarme solo con una niña muy pequeña, en lo cotidiano. Quiero decir.. no en un paseo, una salida sino en el día a día, en el cada noche, con obligaciones para los dos, sin nadie a quien consultar ni compartir decisiones.. Yo que me había movido con dificultad para los “quehaceres cotidianos” viviendo solo, ahora que tenía que sostenerlos además para mi hija… socorro!!!!!. Enseguida me apareció la imagen de una madre vestida para ir a trabajar y tironeando de su hijo llegando tarde al colegio.
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