Psicólogo Social, padre, entre otras cosas.
Cambios
“Entre la noche y el día hay un territorio indeciso.
No es ni luz ni sombra: es tiempo”.
Octavio Paz
“Entre la noche y el día hay un territorio indeciso.
No es ni luz ni sombra: es tiempo”.
Octavio Paz
Parece ser una premisa anticuada y fuera de uso pero en realidad es el sustento ideológico que todavía impera en nuestra sociedad.
Mientras que el discurso es que los hijos necesitan tanto del padre como de la madre, en los hechos la base ideológica (en el sentido que da Shilder (1) ) es que los hijos son propiedad de la madre. Esto genera un doble discurso social encubierto que confunde a padres y madres.
En privado he escuchado a más de un padre decir textualmente en título de esta nota.
La base de la jurisprudencia en general es esta.
Durante la convivencia de los padres en general gobierna el mandato de que ambos padres son necesarios, pero en el momento de la separación se evidencia que el dictamen de que los hijos son de las madres, impera. Aceptado a-críticamente por hombres y mujeres.
Desde el inconsciente colectivo no reconozco ninguna dicho que equipara desde el lugar paterno a "Madre hay una sola" (Jorge Synay, "Ser padre es cosa de hombres").(2)
El mandato es tan fuerte que la figura "régimen de visitas" ya no asusta a nadie. Es más, resulta difícil rastrear que la frase nace de las visitas carcelarias.
Después de la separación el padre es considerado judicial y socialmente, casi como una visita. En varios meses de investigación, aunque no exhaustiva, no he podido encontrar en forma directa algún caso donde el régimen de visitas sea aplicado a una madre, contra cientos de miles de casos en la posición inversa. Sólo he recibido alguna mención de casos donde la madre tiene impedimentos judiciables severos para hacerse cargo de los hijos. En caso contrario la tenencia es automáticamente asignada a la mujer.
Insisto, esto no pretende ser una crítica a la justicia sino abrir un espacio de reflexión, porque la justicia (en este caso) refleja bastante bien lo que la sociedad sostiene.
En le parlamento argentino, la relación de integrantes en la comisión de familia, es de más de 6 mujeres por cada hombre. (www.sumandovinculos.com.ar)
La totalidad de las comisiones que tratan el tema familiar a nivel gubernamental y ONGs, tiene títulos que incluyen la palabra madre, mujer, niños, minoridad y familia. En ningún caso padre, hombre, varón.
"No es bueno que un hombre esté sólo", pero sigue siendo un mandato que el varón se las arregle sólo, aun en lo que respecta a su rol familiar y paterno.
Existe un profundo desajuste entre la expectativa social y las herramientas que se les brinda, tanto a varones como a mujeres. En otras palabras, no se está educando en función de las exigencias que la sociedad tiene para los sujetos.
Poco se esta haciendo para reconocer el profundo cambio en la institución familia. En otras palabras: miramos para otro lado. El aumento de las familias múltiples y monoparentales, es importante. Y en este último caso casi exclusivamente maternas, con ausencia parcial o total del padre.
Esto, por supuesto, no deviene solo en cuál es la problemática de los padres, sino que tipo de sujetos se construyen dentro de esta sociedad. (Martha Susana Varela “Niños violentos... padre faltante?”).
Hay una tendencia a que los roles de padres y madres puedan intercambiarse, pero todavía las tareas hogareñas que realizan los hombres son para “ayudar” en la casa y muchas veces el trabajo de la mujer (cuando no está sola) es para “ayudar” en la economía familiar.
Mientras que desde lo concreto hombres y mujeres tiene que hacer se cargo de lo público y lo privado. En la fantasía social está lejos de ser así.
Todavía el niño varón que se prepara en sus juegos para la tarea hogareña es sancionado cual quisiera vencer un fuerte tabú. No se concibe que un niño juegue con bebotes, elementos de cocina, o cualquier elemento doméstico o por lo menos difícilmente le serán regalados. Cuando llega el momento de nacerse cargo de este aspecto las diferencias de preparación son abismales.
En un colegio de la Ciudad de Buenos Aires, en el año 2006, puede leerse en la puerta de las aulas que les gusta hacer a los niños, las niñas hablan de jugar con muñecas, con sus amigas, dibujar, etc. El juego deseado de los varones es exclusivamente la pelota.
Algo parecido sucede con lo que la sociedad propone para adultos en el plano de los entretenimientos, los modelos sexuales, los canales televisivos y revistas para hambres y para mujeres. Donde el acercamiento de las funciones y espacios idealizados, profundizan el abismo entre los géneros. Por lo tanto la preparación de los varones para poder hacerse cargo de las funciones de cuidado de los niños es casi nula. Función, que por otro lado, es necesario que se introduzca en las cualidades paternales en momentos donde las características de la familia están mutando.
Todo parece abonar el temor de las madres separadas, a dejar sus hijos con los padres y el de los padres a hacerse cargo. Y facilita el juego de tensiones que se da sobre los hijos en los momentos de disolución de la pareja. Uno de los pocos lugares reconocidos socialmente donde la mujer sabe y puede y el varón quiere pero teme porque no sabe.
(1) "sistemas de ideas o connotaciones que los hombres disponen para orientar su acción Pensamientos más o menos conscientes con gran carga emocional que, sin embargo, son considerados por sus portadores como resultado del raciocinio" citado por E.P.Riviere.
(2) "...Y hay padres que, sí, están más cerca emocionalmente de sus hijos, tienen presencia real ante ellos y "colaboran" en su crianza. Pero en la mayoría de los casos son aún "colaboradores" de quien, en nuestra cultura, aparece todavía (o consciente o inconscientemente) como la "dueña" de los hijos: la madre." (http://www.sergiosinay.com/ artículo: Padre nuevo, que estás en camino. por Sergio Sinay)
